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viernes, 26 de diciembre de 2014

UN LUGAR PARA PERDERSE: RAZONES PARA CONOCER AROCHE (HUELVA)

UN LUGAR PARA PERDERSE        

                                                      Por Antonio M. Cuaresma M.


Razones para conocer Aroche (Huelva)



Altitud: 420 mts
Población: 3.258 habitantes (INE 2012)
Gentilicio: arocheno, arucitano, “avevos”
Situación: Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva)
Anteriores pueblos TA: Aracena, Jabugo
Siguientes pueblos TA: San Telmo, Calañas



Podemos encontrar muchas razones para conocer Aroche, y razones de toda índole que hacen que un paseo por este municipio onubense no nos deje indiferentes en ninguna época del año.
He querido destacar algunas razones, que en la mayoría de los casos solo las podemos encontrar en Aroche, aunque la lista podría continuar. Nunca mejor dicho el orden de los factores no altera el producto. No están ordenadas por importancia, ya que cada una de ellas es única y por eso igual de interesante.
Estas razones que nos hacen pasar por Aroche son:

El entorno de la ermita de San Pedro de la Zarza (Hoy de San Mamés) y la ciudad hispanorromana de Turóbriga


Ermita de San Mamés y parte del Foro de Turóbriga

Dos de los elementos patrimoniales más importantes de Aroche son su ciudad hispanorroma de Turóbriga, única en la provincia de Huelva, en cuanto nivel de excavaciones, que se encuentra en un paraje denominado “Llanos de la Belleza”, esto nos lo dice todo del entorno que la rodea, y amplio encinar en un valle de grandes dimensiones. Se han hallado diferentes estancias de la ciudad como son el foro, las termas, la zona de viviendas, su muralla y el “Campus Martius”, todo ello visitable.
En el espacio que ocupaba la antigua basílica romana se levanta la ermita hoy conocida de San Mamés, ocupando seguramente la planta de la que tuvo esta. Es un edificio mudéjar en su construcción, ermita de las llamadas de repoblación, de románico de ladrillo, iniciada en el siglo XIII y que se concluye con añadidos del siglo XVIII. Cuenta en su interior numerosos restos pictóricos murales.
Es el edificio donde a finales de mayo se celebra anualmente su romería.

Su romería en honor a San Mamés


El camino por la Alameda

Se trata de la fiesta grande de ArocheUna Romería que cuenta ya con más de 90 años, y una devoción que hunde sus raíces en los primeros repobladores cristianos de la zona. Es en honor a San Mamés, un joven santo de origen turco que en el devenir de su devoción, esta ha venido a recalar a Aroche.
Se celebra en los Llanos de la Belleza, donde durante todo un fin de semana transcurre la fiesta. El camino se hace el sábado por la mañana, hasta llegar a la ermita frente a la cual se instalan casetas de hierros o  se busca simplemente un espacio de encuentro entre romeros.
Su fecha varía cada año, siendo comúnmente durante la Pentecostés cuando se celebraba.

Los Parajes Naturales de Sierra Pelada y Rivera del Aserrador, las Peñas y la Zona de la Contienda


La Contienda al fondo

Un espacio se encuentra al sur, Sierra Pelada, y el otro al norte, la Contienda, del término arucitano. Término de los más grandes de la Provincia de Huelva tras Almonte.
Sierra Pelada y la Rivera del Aserrador, es denominado Paraje Natural, cerca de su entorno se encuentra el también Paraje Natural de las Peñas de Aroche, un enclave montañoso formado por enormes piedras de granito que afloraron de pleno corazón de la tierra.
La Contienda, está en dirección Encinasola y el pueblo Portugués de Barrancos. Es una antigua zona de disputas entre lusitanos y castellanos. En su entorno se encuentra la torre de la Atalaya, uno de los puntos más altos de la zona. Parte de esta zona se encuentra dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.
Batolitos graníticos de las Peñas


La salchicha de aguardiente, el salchichón de aguardiente y el chorizo de arroz


Chacina arochena

Son tres productos exquisitos de la gastronomía arochena. Y que se pueden encontrar fácilmente en  las carnicerías “de Alberto”, en “lo de Pelati” o en las tiendas de los Hermanos Velázquez.
La salchicha de aguardiente, es el emblema de la gastronomía arochena, y su exquisito sabor la hace única en paladar.
El salchichón de aguardiente, es un manjar también apropiado para maridajes con un buen vino. Su sabor es intenso y duradero.
El chorizo de arroz es otro de los hitos locales, puede comerse en crudo o al fuego, su sabor no dejara de embriagarnos durante horas.
Tanto para la salchicha como para el chorizo su forma de preparación es la siguiente; enrollarlo en papel de aluminio, dale unos tajos con la navaja (3 o 4 están bien), sacar unas buenas brasas y echarlo ahí durante un rato, dándole la vuelta cuando lo consideremos oportuno,… algo para beber y buena compañía.
Además junto a estos manjares forma parte del diccionario gastronómico de Aroche su sopa de peso y los buñuelos, que pueden completar un menú de auténtico lujo.

El baile de la Jotilla de Aroche


Baile de la Jotilla

La jotilla es el baile popular de Aroche. Su origen se remonta a la época de repoblación y trata un amor cortés en su letra, en el que se cita la Sierra de Aroche. La bailan de 4 a 8 jóvenes arochenas, siendo también un baile en el que puede participar el hombre. Hoy día se puede ver el baile en la inauguración de la Feria del Ganado o en el día de Andalucía, o en el momento de bailarla alguna de las que la aprendieron, durante su Romería.

Ver una corrida de toros dentro de un castillo almorávide


Paseillo en la Plaza de Toros de Aroche

Curiosamente en la plaza de armas del castillo de Aroche se encuentra desde el siglo XIX el coso taurino de la población. Durante la Feria de agosto se lidian toros y hay juegos de vaquillas. Algo digno de destacar es el encierro de los animales en los toriles, ya que en la feria se celebra el tradicional “encierro” en el que es todo un espectáculo pensar cómo los toros van subiendo al trote desde las traseras de la iglesia por las calles hasta llegar a la plaza de toros.

El Museo del Santo Rosario


Museo del Santo Rosario

Se trata de un Museo único en el mundo. Durante el siglo XX, D. Paulino G. Díaz Alcaide se dedicó a escribirle a diferentes autoridades y personalidades del momento, recibiendo respuesta, y realizando una colección de rosarios que superan el centenar. Hoy día se encuentra junto a la colección arqueológica de la zona, en el antiguo convento de cillería de los Jerónimos,  Centro de visitantes y Museo Arqueológico, y ahora también del Santo Rosario, de Aroche.

Su urbanismo


Aroche

Pasear por las calles del centro de Aroche es retornar a otra época, sobre todo por el maravilloso barrio de la Cota y el “Paseo de los risquitos”, y en general, por todos los alrededores del castillo. Con sus calles empedradas, por todo el municipio, en las que hay salpicadas casas nobiliarias, junto con su ermita del Cristo, su imponente iglesia parroquial o el edificio de la Cilla hace que el paseo por sus calles sea bellísimo.
Además se conserva repartido por diferentes lugares del casco urbano, restos de la antigua muralla de la población realizada en el siglo XVII.

El buitre negro y el leonado


Buitres

Son dos de las especies de buitre que se pueden ver por Aroche, y además fácilmente paseando por el campo. “La joya de la corona es el buitre negro”. Mientras más nos alejemos de la población más posibilidad hay de verlos, suelen aparecer en gran número de ejemplares.

Sus restos de pinturas murales


Pinturas murales de la ermita de San Pedro de la Zarza, hoy de San Mamés

Entrar a la ermita de San Mamés es transportarnos directamente a época medieval. Tenemos la suerte de ver el lugar como lo pudieron ver nuestros antepasado al encontrar tanto las paredes, como el ábside o los pilares decoración de pinturas murales.
Se representan varias escenas como anunciaciones, la Última Cena, una escena con el apóstol Santiago, un San Cristóbal (siglo XVI) y decoración marmolea y geométrica para pilares y ábside (siglo XVIII).

Todos estos lugares merecen un artículo aparte, donde se entre en más detalle de su por qué son razones de ir hasta Aroche.
No obstante recogidos aquí componen un variado surtido de intereses gastronómicos, culturales, religiosos, arqueológicos, naturales, festivos y folclóricos, que pueden ser del interés de todos.
Tomen notas y a conocerlos.


Recomendaciones bibliográficas:
AA.VV. “Guía Histórica Artística de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche”. 2004
AA.VV. “Guía. Recorrido natural y cultural por la Sierra de Aracena y Picos de Aroche”.2004





Antonio M. Cuaresma: es ante todo arocheno,
trabajando actualmente como Gestor Cultural y autor de los
espacios web: GuíaTurística de Aroche y Sucede en la Sierra.












viernes, 28 de noviembre de 2014

PROLOGO DE "IGLESIA PRIORAL SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN DE AROCHE (HUELVA)"

 IGLESIA PRIORAL SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN DE AROCHE (HUELVA)


 Libro de Antonio Rodríguez Guillén. 
Aroche 2014








PROLOGO

Podemos decir, sin lugar a dudas, que la iglesia parroquial de Aroche es la obra magna arquitectónica del municipio, y una de las más importantes de la Comarca de la Sierra. Entre otros motivos, está el haber ido creciendo en consonancia con los maestros mayores arquitectos y artistas de la propia Catedral de Sevilla,  que trabajaban para el Cabildo hispalense. Siendo así, con esta publicación, se sitúa a este edificio en la órbita del arte andaluz, ya que en él podemos conocer mejor una de las obras en la que participaron autores de la talla de Juan de Hoces, Alonso Rodríguez y Diego de Riaño, Hernán Ruiz II, Miguel de Zumárraga, Hita del Castillo, Juan de Espinal o Manuel Barrera y Carmona, entre otros grandes artistas de la escuela sevillana, de marcado nivel nacional.
La importancia del edificio viene dada por las diferentes aportaciones que estos artistas, y otros tantos lusitanos, hacen al mismo. Podemos conocer ahora cronológicamente cuándo y en qué trabajó cada uno de ellos, a lo largo de los cuatro siglos que dura la obra, y que llegó a quedar inconclusa.

En este primer tomo de la Historia de Aroche conocemos, a partir del edificio, que sucedió  durante los primeros años de la población en su ubicación actual. Podemos utilizar el templo como una excusa perfecta para tratar la historia de Aroche. Ya que el origen de la Prioral de Santa María, será también el origen del desarrollo urbanístico de Aroche.

Era necesaria la realización de un catálogo artístico y documental, como el que se nos presenta en esta obra. Ya estaban los libros de visita o incluso algún que otro inventario pasado, pero es ahora cuando se nos deja constancia de lo que nos encontramos al visitar nuestro templo. Además podemos conocer mucho mejor el valor que tiene, para acercarnos a él como nuestro que ha sido a lo largo de los siglos.
Podemos encontrar una propuesta didáctica para exprimir formal e iconográficamente cualquier visión que le queramos dar a nuestra mirada dentro del edificio. Conocemos ahora todo lo que nos rodea entrando en él, lo que vemos o incluso lo que no podemos identificar, como la pintura que se vislumbra tras el retablo de la Virgen de los Remedios, junto al Sagrario, que se trata de un San Cristóbal como leeremos a continuación. Además sabremos como algunas de las obras artística que tuvo fueron a parar a manos de anticuarios o simplemente sacadas del edificio y abandonadas, posiblemente por desconocimiento de su auténtico valor.

El edificio ha ido modificando su presencia debido a las diferentes restauraciones que ha sufrido, que serán tratadas en mayor o menor medida. En cambio si merecen una mención en la obra las realizadas tanto por Jesús Mendoza, como la labor de los gemelos Pérez Moreno, restauradores de varias obras, o Ignacio Salazar, en la actualidad restaurador del órgano.
Descubriremos numerosas curiosidades que acarrea el devenir del edificio, como los diferentes pleitos que desataron algunas de sus obras, es el caso de la realización del cancel interior de la puerta del sol o el que se desata en torno al órgano.
Resumir cuatro siglos de construcción de un edificio en un tomo no es nada fácil, ni mucho menos definitivo, ya que cada aspecto podría tratarse de una forma individualizada y única. Como ocurriría a la hora de tratar su ajuar litúrgico, donde encontramos obras que van desde el siglo XV hasta el siglo XX, y que con gran aprecio y dedicación el autor del libro ha musealizado en uno de los espacios de la iglesia.

Conforme vayamos leyendo es fácil realizar un viaje en el tiempo y ver el lugar con los ojos que lo hizo el autor de este libro a lo largo de los últimos años, o en los testimonios hallados en los archivos. Autor que por cierto, le devuelve al pueblo de Aroche toda una dedicación a la historia del mismo, para que así lo podamos valorar, como él lo hace, conociendo ahora su importancia histórica.

Este tomo no acaba con su lectura, ya que se nos presentan diferentes propuestas futuras por las que debemos movernos los arochenos, para seguir incrementando la importancia del templo, como son entre otras las recuperaciones de algunas de las criptas, como la de Doña Leonor Vázquez o la del Conde del Álamo, para poder acceder regularmente a las mismas, o la restauración del retablo de la Inmaculada.

En definitiva, este libro va destinado tanto a los arochenos, por todas las razones ya dichas, como al visitante que podrá acercarse a tan magno edificio con un mayor conocimiento del lugar que va a visitar y así poder disfrutar más de su recorrido por el mismo.




Antonio M. Cuaresma Maestre


miércoles, 30 de julio de 2014

PROLOGO DE ESTRAPERLO

ESTRAPERLO

Libro de Expedi Vázquez
2014







PROLOGO


                Pocos libros se han escrito sobre Aroche donde se describa tan bien la idiosincrasia de un pueblo, de una comunidad, en una época donde se tenía que agudizar el ingenio para sobrevivir, como eran los años posteriores a la Contienda Nacional, donde, tal y como sucede hoy, el mundo era de los echaos palante.
                La obra que te dispones a leer es una historia sobre todo humana, basada en la supervivencia, ubicada en Aroche, aunque el fondo de la misma es perfectamente aplicable a cualquier pueblo de la Sierra, te habla directamente a ti, y a una aptitud ante la vida. Como dice uno de los personajes "Las cosas en la vida si no las haces siempre te quedará el resquemó por dentro de no haberlo intentao".

                En su segunda publicación Expedi Vázquez, nos hace pasear de nuevo por las calles de Aroche, en esta ocasión con una historia novelada, describiéndonos hasta el más mínimo detalle las sensaciones de un pueblo. Hay momentos que tras leer un párrafo podemos cerrar los ojos y ver perfectamente, e incluso en nuestro imaginario podemos oír, todo lo que el autor quiere conseguir en su narración. Realmente hace auténticas fotografías literarias. Este arocheno nos trasmite a lo largo de la obra su compromiso por dejar constancia de las diferentes labores a las que se dedicaba su pueblo durante mediados del pasado siglo, haciendo un magnífico estudio de tradiciones locales, de las que Expedi nos habla con un amplio conocimiento de las mismas.

                Es imprescindible tener en cuenta que la obra está expresada en un vocabulario de la época, en una manera de hablar que forma parte de la afirmación de un colectivo que con ella se identifica, es algo esencial en esta novela, la cantidad de palabras autóctonas que son tan parte de la obra como los propios personajes. Tanto estas palabras como las diferentes expresiones son utilizadas con tal maestría que nos hace ampliar un vocabulario pasado, y que además dejando constancia aquí, ya no quedarán en el olvido, ni serán solamente parte de un glosario de diccionario serrano, ya que son utilizadas en las situaciones donde corresponden, para poder llegar a un amplio conocimiento de las mismas. Es, pues, esencial contextualizar la obra por lo que le va sucediendo a cada personaje.
               
                Los personajes, muchos reales y otros ficticios, nos ayudan a comprender la estratificación social del momento. José Correia, que vive en la parte más antigua del pueblo, el barrio de la Cota, es el protagonista de la historia, al que vamos a acompañar con nuestra lectura en toda la obra, en todo el trajín de sus andanzas, algunas en solitario y otras muchas con sus compañeros de viaje, cada uno con su forma de ser, que van dando personalidad a la novela y que el lector los puede hacer fácilmente suyos. Por sus vivencias se les puede llegar a comprender en las muchas situaciones en las que se van a encontrar, destacando sobre todo la calidez humana y la confianza en el hombre, por las ayudas en el camino, en una época donde no era fácil tener esos valores como bandera, pero donde la condición humana jugaba con la empatía para poder actuar de aquella manera. Cierto es que también encontramos en la lectura momentos duros de traición, tanto que tendrá un difícil transcurrir en la historia de nuestro personaje. Es de destacar que, en tan oscuro periodo, Segundín, otro de los personajes, nos va a hacer esbozar una sonrisa por su habilidad en las rimas a la hora de hablar, o cantar.  Son muchos y variados la cantidad de personajes de toda índole, que nos van a ayudar a experimentar en un mismo capítulo sensaciones como incertidumbre, miedo, sorpresa y amor, entre otras.

                El libro extiende sus fronteras más allá de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Por supuesto se cruzará la raya para acercarnos hasta la realidad del país vecino, Portugal, también viajaremos hasta la Feria del Ganado de Zafra, pero además la zona minera onubense va a ser varias veces frecuentada, e incluso la zona del Andévalo, donde se sucederán algunos acontecimientos cuanto menos inquietantes. Recuperamos una ruta que va a quedar marcada por aquellas personas que tantas veces la hicieran andando o a lomos de sus bestias, y que hoy día puede ser una propuesta de futuros recorridos para hacerlos y tener presente esta novela.

                El final no debe dejar indiferente a nadie. Se hace un llamamiento hacia dónde nos encaminamos, en esta pendular historia, con nuestra actitud, una actitud que debemos cambiar para luchar por lo que nos interese y que no sea nadie el que guíe nuestro pasos sino nosotros mismos.

                Se podría decir tanto de esta novela que pienso que lo mejor que podemos hacer es leerla y disfrútala tanto como un servidor lo ha hecho, sin duda formará parte en un espacio importante de mi biblioteca, así como en la de todos los arochenos, onubenses y todo aquel al que le interese el tema del contrabando, tan practicado en una época donde realmente se pasaba hambre.


Antonio M. Cuaresma Maestre


domingo, 4 de mayo de 2014

ALDEAS, POBLADAS Y DESPOBLADAS, Y MINAS DE ALMONASTER LA REAL


Aldeas, pobladas y despobladas, y minas de Almonaster la Real
                                                                                       Antonio Manuel Cuaresma Maestre

Publicado en la Revista Zancolí. Almonaster la Real. Mayo 2014.


No se puede conocer al completo la historia de Almonaster la Real si no citamos la historia de sus aldeas, o mejor dicho si nos remontamos al principio de su historia, o quizás debería decir protohistoria, sin la de sus minas.

Pretendo en este artículo citar en un mismo documento todas las aldeas, pobladas y despobladas, minas y núcleos de habitabilidad que hay o ha habido en Almonaster la Real. Dejando además la base de un futuro trabajo de campo que perfeccione y actualice dicha investigación.

Para comenzar, propondré un breve resumen histórico que nos sitúe en los orígenes de cada lugar donde se haya notado la mano del ser humano, para posteriormente hablar de sus aldeas, primero las situadas al norte y posteriormente las más meridionales. Me ocuparé también de las minas, hayan tenido o no poblados. Finalizaré dando una propuesta de visita para aquellos amantes del senderismo, nordic walking o de la bicicleta que pueden acercarse a conocerlas.

Además, y como parte del artículo, propongo una extensa bibliografía que recoge publicaciones desde el año 1982 hasta el año 2012. Treinta años de publicaciones resumidas en esta propuesta.


Breve historia

Será en la Edad del Bronce cuando ya podemos encontrar diferentes yacimientos arqueológico en el término de Almonaster la Real, como son, los restos del poblado, relacionado con la producción de metales, del Cerro de San Cristóbal, también la necrópolis de El Becerro y una de las primeras explotaciones mineras como es la de Monte Romero. Al final de este periodo aparecen los primeros escoriales tartésicos, en Mina Concepción, San Platón y Cueva de la Mora. Estos lugares fueron posteriormente explotados por los romanos. Además esta última mina ya tuvo relación con el comercio fenicio. Será bajo el periodo de contacto con esta cultura, en la Península, cuando se crean diferentes centros de acumulación y de distribución de minerales hacia la costa de Huelva. A inicios del I Milenio a. C. las pequeñas aldeas comienzan a experimentar importantes transformaciones, que con el tiempo se convertirán en las primeras estructuras urbanas. (Concretamente en la segunda mitad del siglo VIII a. C. por el contacto de culturas provenientes de oriente). 

De la presencia romana, que como decíamos continúan la explotación de antiguas minas de civilizaciones anteriores, tenemos en Almonaster la Real sillares en la muralla del castillo, los elementos arquitectónicos de la propia mezquita y sobre todo el yacimiento de Santa Eulalia, cercano a la aldea de El Patrás, y relacionada con la explotación minera de la zona, serán las minas de San Platón, Concepción, Cueva de la Mora, Aguas Teñidas y Esperanza, entre otras, donde hay restos de cerámica romana y tumbas de incineración. Tras la época hispanorromana, las labores de extracción masiva de mineral se paralizarán hasta mediados del siglo XIX.

La importancia histórica de Almonaster la Real seguirá creciendo en época hispanomusulmana. En 1230 pasa la comarca a manos cristianas, comenzando posteriormente el poblamiento de la Sierra de Huelva. En el siglo XVI continúa este poblamiento, como afirma M. Moreno Alonso "constituyendo, en esencia, las características esenciales del mismo tal cómo ha llegado hasta nuestros días". Será en el siglo XVIII cuando se dé la mayor expansión de población de la Sierra. Es de resaltar que en la segunda mitad del siglo XVIII, tanto Jabugo como Santa Ana eran Aldeas de Almonaster la Real. Por este periodo, también M. Moreno Alonso asegura que, "estaba lejos la posibilidad de explotación minera en el término".

El 27 de enero de 1822, Almonaster la Real, formará parte de la Provincia de Huelva. A mitad de este siglo XIX, en un diccionario editado en el ´49 se dice que "hay 240 casas en la población y 285 casas en las aldeas de su término". En 1857 se realiza el primer censo oficial de la Sierra, y es por este periodo cuando hay un Boom del sector minero (que va de 1867 a 1987). Antonio Rioja lo llama "la fiebre minera". En 1850 se explota San Miguel, Concepción, Esperanza y Poderosa. Por esta época es de señalar la presencia del ingeniero francés Ernest Deligny, por las minas de Almonaster la Real, que nos dejará una buena descripción de muchas de ellas.

Especialmente es una etapa de mucha actividad extractiva en: Concepción, San Platón, Angostura-Esperanza, San Miguel, Angelita, Monte Romero, Cueva de la Mora y Aguas Teñidas. Generándose puestos de trabajo, que obliga a las empresas a construir poblados mineros. A toda esta actividad se le suma que entre 1886 y 1889 se construye el Ferrocarril entre Zafra y Huelva.

Después de todo este movimiento, se da una crisis del mundo rural y de la minería entre los años 1960 y 1970, que provoca una "diáspora emigratoria" de los núcleos rurales. Concretamente en 1994, de la veintena de minas que había en Almonaster, quedan todas paralizadas. Pero el hecho de que hay muchos caseríos y barrios mineros con población "son la herencia de su pasado", como bien señala M. Moreno Alonso. Este autor nos hace referencia a que tanta riqueza habida, no ha supuesto el desarrollo industrial y económico de los pueblos en general de la Sierra, además cita una serie de causas estructurales de la emigración que sufre la Sierra; como son la marginalidad geográfica, la marginación política, económica y social, la estructura de la propiedad y la pobreza de la misma.


Aldeas al norte del término

En el norte del término las aldeas presentan las características propias de los poblados de la Sierra, rodeadas de una flora donde podemos encontrar principalmente la encina, el alcornoque, el pino y el matorral mediterráneo. Aprovechan la orografía del terreno, donde surgen en muchos casos centros polinucleares, con calles empedradas y casas encaladas de una o dos plantas, muchas de ellas con corrales en su parte trasera. Su economía se basa principalmente en las actividades agrarias y ganaderas, facilitadas por numerosos y caudalosos arroyos en su entorno. También destaca la industria de la madera y el corcho. Fue importante la labor de los picapedreros oficio hoy abandonado. En muchas de ellas el turismo rural funciona como un recurso importante y de mantenimiento de las mismas.

La Canaleja. (Aldea habitada, a 6 Km. de Almonaster la Real), se asienta en terrenos agrícolas. Sus orígenes son de finales del siglo XV, aunque cercano hay un yacimiento de época romana. El ferrocarril atraviesa la aldea, separando los grupos de casas, quedando a un lado su iglesia, dedicada al Corazón de Jesús. Hasta finales del siglo XVIII celebró sus fiestas de la Cruz de Mayo.


El Cincho. (Aldea desaparecida, a 4,5 Km.) Posiblemente fue una de las aldeas más antiguas de Almonaster la Real. Tiene una mina de grafito denominada San Carlos.

El Arroyo. (Aldea habitada, a 3 Km.) Situada en una zona de confluencia de arroyos, y rodeada de huertas. En ella se celebraron las Cruces de Mayo, sus fiestas patronales son en honor a la Asunción de María. Bajo la aldea transcurre un túnel del ferrocarril Zafra-Huelva, el más largo de todo el trayecto.  

Acebuche. (Aldea habitada, a 4,5 Km.) Junto al arroyo del Acebuche. Cercana también a la mina de San Carlos. Celebra sus fiestas en honor a San Juan Bautista.

Las Veredas. (Aldea habitada, a 6 Km.) Considerada "población itinerante" de las más antiguas y poblada del término. Cuenta con iglesia, de la Virgen de Fátima, escuela infantil y una instalación deportiva. Destaca su Cruz de Mayo, donde se cantan los fandangos de la Cruz y los "repicaos", y una singular interpretación de las coplas del romero.


Aguafría. (Aldea habitada, a 9 Km.) Tiene una iglesia dedicada a Cristo Rey, con portada neomudéjar de ladrillo, construida en 1945. Su festividad principal es la Cruz de Mayo que cuenta con matices propios, como los fandangos. 

Los Molares. (Aldea habitada, a 5 Km.) Por la zona hay numerosos restos arqueológicos de distintas épocas, desde la prehistoria. Destaca un sitio denominado "La Umbría", donde había una cantera de época romana, aquí han aparecido tégulas y cerámicas de esta época. Se tiene ya noticias de esta aldea desde el año 1579. La conformación actual de sus casas es de la segunda mitad del siglo XVIII. También existen restos de lo que fue una capilla dedicada a San Cristóbal.

Calabazares. (Aldea habitada, a 4 Km.) Podemos encontrarla con dos topónimos: Calabazares o La Corte de Calabazares. La forman un conjunto polinuclear disperso denominados: Los llanos, Las Peñas y la Corte de Arriba. Con casas que datan de la primera mitad del siglo XVIII. Está rodeada de huertas, prados y dehesas. Celebra las fiestas en honor a la Virgen de Fátima, cuenta también con una actividad denominada "La matanza vegetal". En este lugar se realiza una de las paradas del camino que va hacia la ermita de Santa Eulalia, y de aquí es originario el fandango aldeano, bailable, elemento fundamental del folklor de esta aldea.

Gil Márquez. (Aldea habitada, a 8,5 Km.) Citada por primera vez en un padrón de 1597. En algunos documentos del siglo XVIII se la menciona como "Corte de Jirsarques". Tiene una iglesia parroquial dedicada a la Virgen del Carmen. En realidad es una ermita de serie, modelo implantado en la década de los ´40 por las aldeas que no tenían templo. También es digno de destacar el Puente de las tres fuentes, con planos de discípulos de Gustave Eiffel, de hierro recubierto en 1956 de hormigón, sobre el Arroyo la Lisa. La desaparecida Estación de Gil Márquez se encontraba próxima a esta aldea.


Escalada. (Aldea habitada, a 6 Km.) En sus alrededores hay una necrópolis, escoriales, restos de sigilatas y tégulas romanas. Sobre esta aldea podemos encontrar datos del año 1600 en los archivos. Hoy día su escuela está reconvertida en Capilla. Junto a la ya mencionada Calabazares, esta aldea es cuna del fandango aldeano, bailable, trasmitido a la Agrupación de Danza de Almonaster que lo conserva y lo difunde.

Rincomalillo (Aldea desaparecida) Citada por Juan Flores García en su estudio toponímico.

Serpos (Aldea desaparecida) Al igual que la anterior es citada por Juan Flores García en su estudio toponímico.

El Patrás. (Aldea habitada, a 22 Km.) Su núcleo de población se remonta a finales del siglo XVI. También se conoce una cita que dice lo siguiente: "posiblemente sea la misma  o, al menos heredera, de la que en el siglo XVI se llamaba Majadillas". Dependiendo su existencia de las cercanas minas. Tanto es así que la calle con las casas más antiguas, no anterior a finales del siglo XVIII, están en el camino hacia las minas. Tiene iglesia dedicada a la Virgen del Rosario, con origen en el siglo XVI y añadidos posteriores en el siglo XX. En esta aldea hay especial devoción a Santa Eulalia y su romería, debido a su cercanía con la ermita.


Núcleos de Población

Estación de Almonaster (Núcleo a 4,2 Km. de Almonaster la Real) Relacionado a la red ferroviaria Huelva-Zafra, es la estación Almonaster la Real-Cortegana, que a día de hoy sigue manteniendo su servicio. Ocupa principalmente el frente de la carretera. Entre sus actividades económicas, vinculadas antaño al ferrocarril, en la actualidad destaca la fabricación artesanal de anisados y aguardiente, en la fábrica de Anís La Hormiga, y el alojamiento rural.


Balneario el Manzano (Núcleo a 6 Km.) Balneario de aguas minero-medicinales (aguas bicarbonatas sódicas con alto contenido en sílice). No existía rastro alguno de su explotación anterior al siglo XX. Fue descubierto en 1904, y sus edificios, que están compuestos en tres grupos, se construyen entre 1910 y 1915, contaba también con capilla. En 1913 se declaran las aguas de Utilidad Pública para el  consumo. En 1936 fue incendiado y saqueado. Posteriormente fue reabierto y cerrado en varias ocasiones. Ha sido el único balneario que ha tenido la Provincia de Huelva. Como curiosidad sirva decir que sus aguas, "de violento olor", se bebían o se tomaban en baños para corregir trastornos estomacales, dermatológicos y problemas de infertilidad asociados a enfermedades del útero.



Aldeas mineras y minas al sur del término

Se encuentran principalmente en un paisaje de características mineras, más similar al de la Comarca del Andévalo. Los poblados creados por las diferentes empresas se asocian directamente a las minas. Estos poblados tienen unas características propias; la zona de los obreros: construidas en manzanas (cuarteles), más numerosas, con una puerta y ventana de reducidas dimensiones, con una o dos habitaciones, un poyo para cocinar, poca ventilación, techo de madera y cubiertas con teja árabe o teja plana, sin servicios, ni agua, ni luz, donde la sanidad debió ser precaria. En Cambio la casa de los encargados, eran de mayores dimensiones y mejores materiales, con más ventilación y luz, suelen tener dos plantas y entradas con jardines. La caída de la actividad minera ha dado lugar a que la principal actividad económica sea las relacionadas con la forestal y las explotaciones agrarias.

La Juliana. (Aldea a 30 Km. de Almonaster la Real y cerca de Cueva de la Mora) Tuvo en explotación una mina. El origen de su nombre pudo estar vinculado con la época romana. Fue una de las primeras aldeas en sufrir las consecuencias de la crisis minera en la década de los sesenta. 

La Dehesa de Montes Blancos. (Aldea desaparecida, a 27 Km. y cerca de Cueva de la Mora) Compuesta por diversos núcleos aislados de casas. En 1996 contaba con 21 habitantes. La población dependía de la mina de Cueva de la Mora.

Fonsario. (Aldea cerca de Cueva de la Mora). Citada por Juan Flores García en su estudio toponímico.

Cueva de la Mora. (Aldea habitada, a 28 Km.- Mina de pirita a cielo abierto, abandonada) Tuvo explotación desde época fenicia, también por los romanos. En sus alrededores hay importantes yacimientos arqueológicos como el de Los Becerros o Monte Romero. E. Deligny fue impulsor de la mina a mediados del siglo XIX. La empresa "Compañía Portuguesa das Minas de Huelva" construyó el poblado que a su vez es un ejemplo de poblamiento minero tipo. La explotación de la mina va pasando de mano en mano de una empresa a otra hasta aproximadamente la década de los ´70 cuando se paraliza su explotación. 

Angelita (Aldea desaparecida, a 11,5 Km.- Mina de pirita inactiva, abandonada, a 5 Km. de Cueva de la Mora) Pertenecía a Abuelo Basilio. Solamente aparece citada en un censo de 1920 cuando contaba con 20 habitantes, repartidos en cuatro o cinco humildes casas. La mina se mantuvo virgen hasta 1903 cuando se pone en funcionamiento, y será en 1927 cuando se cierre definitivamente.

Aguas Teñidas. (Aldea vacía, a 13 Km. - Mina de pirita en funcionamiento, a 2 Km. de Valdelamusa) El caserío se encuentra a 1 Km. de la mina. En la mina, explotada ya en la antigüedad, hay restos tartésicos y romanos. Comienza a ser explotada de nuevo en 1883, por la "Compagnie des Mines de Cuvre de Aguas Teñidas" que es la empresa que construye las viviendas para los trabajadores y empleados. Completadas posteriormente por la empresa "Huelva Cooper" que la explota de 1906 a 1933. En el año 1998 se puso de nuevo en explotación, hasta hoy que continúan los trabajos en ella.

Monte Romero. (Poblado minero desaparecido, cerca de Cueva de la Mora - Mina de pirita inactiva, a cielo abierto) La mina fue explotada por la cultura tartésica, en el bronce final, y después la romana. En 1867 tiene el nombre de Romera, en 1870 este cambia a Romero y ya en 1914 vuelve a cambiar a Romerita. Hay restos de unas treinta casas. Las primeras construcciones fueron patrocinadas por la Compañía portuguesa "Das Minas de Huelva", entre los años 1876 y 1877, que la puso en funcionamiento. Las últimas construcciones se realizan bajo la explotación de la mina por la empresa "The Huelva Cooper and Suphur Mines Cº Ltd." alrededor de 1904. En 1958, tras mecanizarse, tuvo que parar por falta de mercado. 

En su paraje se encuentra la mina Romerita-Pimpollar, mina de manganeso, actualmente parada.


Mina de San Miguel (Poblado abandonado, a 14 Km.- Mina de pirita) En época romana ya se actuó en esta mina, ha llegado a aparecer en sus alrededores monedas de esta época. Según documentos del año 1564, se beneficiaba oro. Posteriormente se vuelve a retomar la explotación en 1850, y en 1860 la empresa "Sola Hermanos" la explota y construye las primeras casas. En 1900 se construyen nuevas viviendas, por la compañía "The San Miguel Cooper Mines CI Ltd." Entre sus instalaciones industriales destaca un malacate de madera, toda una obra de arte paleoindustrial. Hasta casi 1970 estuvo la mina en funcionamiento y el poblado habitado, después se abandonan. Como dice Antonio Rioja, "hoy todo son ruinas y silencio".

Mina Angostura - Mina Esperanza. (Poblado arruinado, a más de 17 Km. - Mina de pirita). A ambas minas las separan una distancia de 5 Km. Hay restos de las viviendas obreras, de la pequeña Central eléctrica y el pequeño dique de agua. Los trabajos más importantes se realizaron entre 1906 y 1931, por la empresa "Esperanza Cooper and Sulphur C. Ltd.

Mina Concepción. (Aldea minera habitada, a 30 Km. y a 5 Km. de la ermita de Santa Eulalia - Mina de pirita). La aldea cuenta con iglesia, escuela, zona deportiva, el antiguo hotel, la casa de dirección y el casino o centro minero. Fue una de las aldeas más modernas y bien urbanizadas y más pobladas del término, alrededor de 1920. Actualmente cuenta con unos 200 habitantes aproximadamente. El paraje de la mina es conocido por la Herrumbre. Fue trabajada por la cultura tartésica y romana, así lo demuestran los restos de escoria en la zona. Recobró su actividad en el siglo XVI. Y será en 1853 cuando alcanza una importante producción de cobre fino. En 1945 es arrendada a "Electólisis del Cobre, S. A." que construye las viviendas y renueva dependencias tales como la iglesia-capilla, el Casino, Cuartel de la Guardia Civil y escuela, entre otras. En 1987 se produce el cierre de la actividad en la mina. Celebra sus fiestas en honor de Santa Bárbara. Destaco la existencia de ingleses enterrados en su cementerio.

San Platón. (Poblado minero abandonado, cercano a Mina Concepción - Mina de pirita). Mina de origen romano. Su poblado surge en el siglo XIX. Contaba incluso con una escuela. Desde 1906 a 1934 fue explotada por la Compañía "Minas de Cobre San Platón". En 1994 solamente quedaban restos de los muros de las viviendas de los obreros y de las instalaciones de la mina.

Soloviejo (-La Joya). (Poblado abandonado, a 19 Km.- Mina de manganeso)  En la zona aparecieron tumbas que podrían datarse como tardorromanas o medievales. También hay datos de su explotación en el siglo XVIII. En el siglo XIX se realizó un poblado que tras haber estado habitado, en década de los ´80 se abandona. Es una de las mayores minas de manganeso de la provincia, que se cerró en 1973.


Minas

El Guijo. (Caserío desaparecido, a 18 Km. de Almonaster la Real) Asentamiento minero que en su censo de 1920 contaba con 68 habitantes y desaparece en 1940, en el que solo tenía 4 habitantes.

Lentiscares. (Caserío abandonado, a 18 Km.) Igualmente asentamiento minero que en su censo de 1920 contaba con 66 habitantes y desaparece en 1940, en el que solo tenía 4 habitantes.

San Fernando. (Poblado desaparecido, a 11,5 Km.) En una zona conocida como Los Herreritos. Asentamiento minero que en su censo de 1920 contaba con 302 habitantes, desapareciendo posteriormente. 

Mina Casualidad. (Mina de manganeso, abandonada, a 11 Km. de Cueva de la Mora, en el paraje de "La Lajilla") Mina mecanizada en 1958, pero apenas llegó a trabajar la maquinaria instalada. El pozo de extracción tiene 17 metros y son escasas las labores a cielo abierto. En 1960 estuvo en funcionamiento, pero se abandonó posteriormente.

La Campana. (Mina de pirita, a 2 Km. de Cueva de la Mora) En 1860 fue la primera vez que se pone en actividad la mina. Tiene un pozo de 37 metros de profundidad, una pequeña corta a cielo abierto y varias galerías. Nunca se ha explotado con trabajos de envergadura, ni cierta continuidad.

Sorpresa-Olivargas. (Mina de pirita abandonada, cerca de Cueva de la Mora y a 1,5 Km. de Valdelamusa) De 1910 a 1913 fue explotada por la "Sociedad Francesa de Piritas". En Olivargas terminaron los trabajos en 1938.

Santa Bárbara. (Mina de manganeso) En la década de 1940 estaba en funcionamiento, se realizó un pozo de 11,40 metros, con una galería de 60 metros a los 10 metros de profundidad.

Mina Santa Eulalia. (Mina de manganeso, entre Cueva de la Mora y mina Rocío) En el paraje denominado Cabezo Matular. Se trata de una mina virgen explotada solo a nivel superficial.

Pocito. Explotada por los romanos, según P. Vara, que afirma su similitud, en trazado y dimensiones, a la de San Platón.

Rocío, La Vieja, Justina. (A 5 Km. de Cueva de la Mora - Mina de manganeso, abandonada). Se llamó en 1889, La Vieja, nombre del paraje donde está, después en 1935, Rocío y finalmente se le conocerá con el nombre de Justina. Mina explotada a finales del siglo XIX.

Mina Emilia. (Poblado desaparecido - Mina de manganeso, cercana a mina Rocío) Situada en el Paraje Pan y Carne, con poblado en el que el censo de 1920 se contabilizan 69 habitantes, desapareciendo posteriormente. En esta mina solo hay restos de un pocito y socavón. Mina antigua pero poco explotada.

Castillejo. (Mina de pirita, próxima a Cueva de la Mora) La mina no ha sido explotada. Tan solo hubo trabajos en un pozo de 33 metros, prácticamente solo se efectuaron sondeos preparatorios.

Mina Confesionarios. Esta mina está en el entorno de Valdelamusa, pero pertenece a la circunscripción de Almonaster la Real. Fue una mina trabajada por los romanos, conservando una galería de esta etapa. En el siglo XIX la "Sociedad Francesa de Piritas de Huelva" abrió una corta circular.

Por último citar tres espacios más, que Antonio Rioja los encuadra dentro de "minas de grafito", estos son los que están:

En la Sierra de San Cristóbal. En el lugar de "Los Pollos", se construyó "La Fábrica" entre el "Puente Grande" y "La Aceña".

En la vertiente de la Estación de F. C. Huelva-Zafra. Se conservan casi derruidas instalaciones de molienda y lavado, tras el depósito de agua.
En la Tenería. Socavón en una de las laderas del "Charco La Hoya".

Conclusión

La síntesis propuesta no tiene otro objetivo que el de aglutinar en un mismo artículo la cantidad de hitos, de población y mineros, de interés que se encuentran repartidos por el término de Almonaster la Real. Los quiero dar a conocer gracias a la posibilidad de esta publicación, para que en las diferentes prácticas deportivas en auge por la Sierra puedan formar parte de los itinerarios organizados por asociaciones y empresas culturales y de turismo activo. O incluso, individualmente, por uno mismo para el goce y disfrute natural de nuestros sentidos.



Bibliografía

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Mapa del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

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Webgrafía
http://www.almonasterlareal.es/



 
Información oral
Mercedes Palomo Palomo, natural de Almonaster la Real.

Francisco Macías. Geólogo oriundo de la Comarca.

Trabajo de Campo (Visitadas algunas de ellas el 7/5/2011 y el  7/1/12)

Mapa
Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Instituto de Cartografía de Andalucía. Junta de Andalucía. 1998


Cuaresma Maestre, Antonio Manuel. "Aldeas, pobladas y despobladas y minas de Almonaster la Real". Revista Zancolí. Almonaster la Real. Mayo 2014.